EDUCAR BIEN CON JAVIER URRA

miércoles, noviembre 01, 2006

AMOR A LOS ANIMALES

Un constructo amplio; más allá de los seres vivos; un paísaje, una idea, una gota de agua que fluye diferenciada junto a las demás.
Compasión con quien sufre. Una foca apaleada, una cabra lanzada desde un campanario, una ballena arponeada, un zorro perseguido o una vaquilla aseteada.
Los niños aprenden lo que es una pérdida irreversible con la muerte de su mascota. Antes han dormido seguros abrazados a su osito y jugado en el agua con el patito. Y es que entre los buenos amigos se puede incluir un perro, un gato, un caballo...
¿Se acuerdan del gran perro San Bernardo de los Alpes que corría con su barrilito al rescate del extraviado? Calidez. Dependencia mutua como la del perro lazarillo. Los animales nos relajan en su ser. Piénsese en un aquarium. Sin olvidar que avanzamos en estudios e investigaciones ensayando con cobayas. La ética -con los distingos precisos- ha de amparar a todos. Encariñarse con las plantas, los animales, suele ser una buena vacuna contra la violencia.

¿Quién no ha arrancado la cabeza a una hormiga o meado en un hormiguero? y ¿por qué?, ¿para qué?, ¿dónde acaba el poder del ser humano? Oímos noticias de quien abandona en las vacaciones al perro fiel y nos avergonzamos de quien no alcanza a ser animal. Otras veces vemos crímenes sin castigo o donde el mismo es irrisorio.

Maltratar a un animal es propio de un cobarde bastardo. Es más, quien maltrata a un animal, es más que posible, probable que maltrate a su pareja y a sus hijos. Más allá de la interminable polémica sobre la caza o el toreo. Hay quien respeta a los animales y quien abusa de ellos.
Compartir la vida con un animal ya sea en familia o en soledad es de verdad un enriquecimiento afectivo. Es verdad que tener un pajarito enjaulado genera duda, posicionamientos encontrados. Pero la sensibilidad no sólo se cultiva con el arte, sino con el contacto con los animales, con la Naturaleza.

Captar qué siente, qué quiere transmitir un animal es una práctica cotidiana de empatía. Qué diferencia entre la niña que corre a depositar migas de pan ante los gorriones y palomas y el niño que las persigue con un palo. Creo que los niños han de conocer a los animales pero sobre todo han de vincularse a alguno de ellos. Cuando cuida a un pájaro herido, nace lo mejor del ser humano. Y cuando se impresiona viendo como un gusano de seda se convierte en mariposa empieza a encontrarse con la esperanza.

Escribe aqui tu comentario

 (2 comentarios)


lunes, octubre 23, 2006

DIÁLOGO ENTRE PADRES E HIJOS

Comunicarse es algo más que hablar y escuchar, incluye también el diálogo.
Los diálogos deben basarse en la reflexión, en la razón, no en la confrontación emocional.
Se puede lograr una relación más empática con los hijos, si se atiende afinando el oído para escuchar mejor los mensajes ocultos (el subtexto).
Debe existir una comunicación fluida e informal. Peor también deben marcarse algunos momentos para reunirse y tratar temas formales como los estudios, las interrelaciones, alegrías y problemas... Esos espacios temporales, que han de ser breves, relajados y efectivos, resultan necesarios para poder hablar con claridad y profundidad de temas que a todos interesan.
En el hogar hablaremos de lo que nos preocupa a los hijos y a los padres. Del apoyo mutuo entre ambos. Los problemas familiares deben ser comunicados a los hijos (adaptándolos a sus características y comprensión), ya sean financieros..
Hablaremos de las ocupaciones (trabajo, estudios, tareas domésticas...), del dinero de bolsillo, del horario para regresar a casa... Y también de educación. De nuestros sueños y pesadillas, de lo que nos gustaría cambiar, del peso de la vida familiar, de la responsabilidad de la buena marcha de la familia.
Los padres han de ganarse la confianza de sus hijos para que pase lo que pase lo cuenten en casa (ya sean agredidos, víctimas de abusos...), para que cuando el grupo influya mucho, los padres desde un segundo plano estén receptivos a cualquier consulta o demanda.
En todo caso, los padres siempre han de ser cautelosos con la expresión "no cuenta nada" referida al hijo, pues hay temas que normal y sanamente los hijos no cuentan (ni contaron, ni contarán) a los padres (primer amor, miedos "inespecíficos", su aspecto físico, lo que les dicen los amigos (cuando se ríen de ellos o les pegan), el terrorismo, el "maligno" (espíritus, fantasmas..), ideas de suicidio, pensamientos de fuga, el "fin" del mundo, el quedarse solo/a por un accidente de sus padres, lo que piensen sus padres de algunas cosas de ellos).
Debemos incentivar a los hijos para que desde pequeños realicen preguntas, para que den su opinión, para que dialoguen.
Es imprescindible para que la comunicación fluya tener horarios para encontrarse padres e hijos, a diario, aprovechando los fines de semana y los tiempos de vacaciones para tener más contacto con ellos.
Es importante la manera de estar con ellos, que sientan de verdad que somos un apoyo.

Escribe aqui tu comentario

 (2 comentarios)


miércoles, octubre 18, 2006

kDMOS?



El ABC del SMS, sólo coincide con la Real Academia de la Lengua, en el acto comunicador como sustrato. Regla de oro: todo lo que se entiende, sirve.
Los jóvenes ahondan en el sentido de comunidad, en el grupo de iguales y en los medios de transmisión social. Y ello porque la escuela ha perdido peso como agencia de socialización. ¿Qué decir de la familia?, el exiguo tamaño (un solo hijo), los hijos "llave", dados los horarios laborales extenuantes de padre y madre y el número creciente de familias recompuestas fruto de separaciones y posteriores uniones, han debilitado su función.
Sin embargo los jóvenes pasan un tercio de su vida con los padres, estudiando, practicando deporte... sin verdadera autonomía económica. Por eso para reforzar su identidad personal y colectiva y emanciparse de sus progenitores, les encanta utilizar teléfonos móviles y mensajería de texto, pues garantizan la "seguridad" de su contenido.
Piénsese que la carencia de hermanos (o del mismo género), les conduce a la denominada "hermandad virtual". Además sirve de "rito iniciático o de paso", antes lo fue el reloj o la primera comunión.
Lo que es también cierto es que los jóvenes valoran en forma extrema la posibilidad de emitir y recepcionar mensajes, sin uso de la palabra (voz). Piénsese en el aula. Además, no se trata de conversaciones cara a cara, donde muchos jóvenes se sonrojarían.
El teléfono móvil, les ayuda a madurar, a planificar, a organizarse la vida. Pero primordialmente les facilita sentirse quienes son, jóvenes entre jóvenes, en un espacio propio, intransferible y privado. Les permite construir su entramado de valores, normas y comportamientos.
El "móvil" (que no lo es, es portatil), se convierte en una extensión del "yo", se personaliza (mediante tapas, colores, iconos, sonidos de llamada, decoración).
Los hijos creen que alcanzan la libertad respecto a sus padres (no es verdad, pues necesitan el apoyo económico para "recargar la tarjeta").
Los padres como proyección protectora de "Gran Hermano", desean que el hijo posea movil con objeto de controlarlos.
Pero tampoco eso ocurre, pues al fin se socializan entre pares. Jóvenes con jóvenes.

Escribe aqui tu comentario

 (1 comentarios)


domingo, octubre 08, 2006

PADRES DE ADOLESCENTES

Adolescencia, época de zozobra, de cambios, de riesgos reales, donde el hijo se va a independizar más, va a contactar con otros jóvenes de todo tipo. Es el momento de la vida en que no se entiende cómo nos ven los mayores. Se solicita puntualmente la presencia del adulto y en ocasiones se rehuye de él, en otras se enfrenta al mismo.

Somos sabedores de que la infancia busca ser ella misma, desea romper el cordón umbilical con los padres, ser libre, autónoma. Y así ha de ser. Existen ritos iniciáticos de independencia para mostrarse ante sí mismos y al grupo de referencia que ya son; algunos lo hacen con la ingesta de alcohol, de anfetaminas, con fugas o rotura de objetos o transgresión de normas. Los tutores hemos de propiciar los pasos iniciáticos adecuándolos a su edad y características (ir a un campamento, viajar por Europa en grupo...), canalizaremos sus impulsos y necesidades, no los cercenaremos. Pero para ello hay que haber ganado su confianza, haber estado a su lado desde pequeños, haberles acariciado con nuestra escucha, ser valorados.

Los niños pasan a ser jóvenes y un día se emancipan, pero hay algunos padres que no saben aprender a distanciarse.
Se puede conocer a los hijos, se puede caminar y disfrutar juntos sin confundir el ser amigos con ser colega, pues los padres han de marcar límites; los niños los precisan.

Algunos posicionamientos erróneos con los adolescentes son el intentar seducirlos, buscar siempre su complicidad, es lo que menos precisan y en el fondo desean, esta tonta actitud les impele a huir, a liberarse de tan equívoca relación.

Otros padres desean identificarse y aún parecerse al adolescente (en ocasiones hasta en su forma de vestir, relacionarse y hablar), obviamente se dificulta su proceso de autonomía.

Los adolescentes tienen un profundo sentido del ridículo y a veces los adultos les dan razones para agrandarlo (¡quien no ha visto a un padre o madre joven recién separado de su pareja que se comporta en sus relaciones con el otro género como lo hacen sus hijos –cuando no compiten con los mismos-!).

Hay que erradicar el discurso problemático y de lamentaciones existente en relación con los adolescentes. Compadecerlos por sus dificultades es otra forma de equivocarse, como lo es pertrecharse en añoranzas o comparaciones “históricas”.

Hemos de mirar sin miedo al horizonte y autoeducarnos. Dice una canción vasca, Txori, Txuria «si yo le cortara las alas, sería mío, no se escaparía, pero... de esa forma ya no sería nunca más un pájaro, y yo quería al pájaro».

Escribe aqui tu comentario

 (4 comentarios)