AMOR A LOS ANIMALES
Un constructo amplio; más allá de los seres vivos; un paísaje, una idea, una gota de agua que fluye diferenciada junto a las demás.Compasión con quien sufre. Una foca apaleada, una cabra lanzada desde un campanario, una ballena arponeada, un zorro perseguido o una vaquilla aseteada.
Los niños aprenden lo que es una pérdida irreversible con la muerte de su mascota. Antes han dormido seguros abrazados a su osito y jugado en el agua con el patito. Y es que entre los buenos amigos se puede incluir un perro, un gato, un caballo...
¿Se acuerdan del gran perro San Bernardo de los Alpes que corría con su barrilito al rescate del extraviado? Calidez. Dependencia mutua como la del perro lazarillo. Los animales nos relajan en su ser. Piénsese en un aquarium. Sin olvidar que avanzamos en estudios e investigaciones ensayando con cobayas. La ética -con los distingos precisos- ha de amparar a todos. Encariñarse con las plantas, los animales, suele ser una buena vacuna contra la violencia.
¿Quién no ha arrancado la cabeza a una hormiga o meado en un hormiguero? y ¿por qué?, ¿para qué?, ¿dónde acaba el poder del ser humano? Oímos noticias de quien abandona en las vacaciones al perro fiel y nos avergonzamos de quien no alcanza a ser animal. Otras veces vemos crímenes sin castigo o donde el mismo es irrisorio.
Maltratar a un animal es propio de un cobarde bastardo. Es más, quien maltrata a un animal, es más que posible, probable que maltrate a su pareja y a sus hijos. Más allá de la interminable polémica sobre la caza o el toreo. Hay quien respeta a los animales y quien abusa de ellos.
Compartir la vida con un animal ya sea en familia o en soledad es de verdad un enriquecimiento afectivo. Es verdad que tener un pajarito enjaulado genera duda, posicionamientos encontrados. Pero la sensibilidad no sólo se cultiva con el arte, sino con el contacto con los animales, con la Naturaleza.
Captar qué siente, qué quiere transmitir un animal es una práctica cotidiana de empatía. Qué diferencia entre la niña que corre a depositar migas de pan ante los gorriones y palomas y el niño que las persigue con un palo. Creo que los niños han de conocer a los animales pero sobre todo han de vincularse a alguno de ellos. Cuando cuida a un pájaro herido, nace lo mejor del ser humano. Y cuando se impresiona viendo como un gusano de seda se convierte en mariposa empieza a encontrarse con la esperanza.



Javier Urra
Psicólogo con la especialidad de ClÃnica. Pedagogo Terapeuta.
Psicólogo Forense de la FiscalÃa del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid.
Profesor de PsicologÃa en el Centro Universitario Cardenal Cisneros (Universidad Complutense de Madrid).
Asesor y Patrono de UNICEF.
Primer Defensor del Menor (1996-2001)



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